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¿Por qué mi hijo(a) no quiere comer?

Primero que todo aclaremos que existirán muchas respuestas para esta misma pregunta y lo primero siempre será una evaluación de cada caso. Descartar enfermedades que pueden manifestarse con inapetencia, e individualizar cada niño para mirar qué condiciones lo han llevado hasta este punto.


Pero también hay unos patrones que los papás repetimos y pueden ser los causantes de la falta de apetito de nuestros hijos. Nuestro trabajo como padres siempre será primero DAR EJEMPLO, nuestros hijos comerán cuando sean adultos, muy similar a lo que comemos sus padres, y lo otro que podemos controlar es la comida que les ofrecemos, si nosotros somos responsables de comprar el mercado, de cocinar los alimentos y de servirles el plato, entonces es nuestra responsabilidad lo que ellos comen.


Teniendo claro nuestro trabajo, les voy a explicar cuál es el círculo en el que entran nuestros hijos y que en ocasiones es la principal causa de su falta de apetito.


¡Permitimos que nuestros hijos hagan picos altos y bajos de azúcar en la sangre!


¿Cómo pasa esto?

Les ofrecemos comidas altas en carbohidratos y calorías (jugos en cajita, pan, galletas, yogures con mucho azúcar, mecato, jugos, comida superflua, etc.) esto hace que se sienta lleno y satisfecho por mucho tiempo y estas comidas generalmente son “algos” y “meriendas” en el intermedio de las comidas principales, llegando al almuerzo y cena sin ganas de comer.


Todo comienza así: desayuno (primer pecado) nuestros desayunos están llenos de carbohidratos (pan, cereales comerciales, hojaldres, chocolate con azúcar o panela, mermeladas, cremas de avellana etc.) y podemos servir a nuestros hijos una alta carga de carbohidratos que va a elevar el azúcar en la sangre y va a evitar que sienta hambre durante MUCHAS HORAS y cuando tenga nuevamente hambre requerirá otra vez comida con una alta carga de calorías.


Sigue la media mañana y para algunos niños como lo expuse anteriormente, estará cargada de calorías, llegando al almuerzo con las necesidades calóricas de todo el día ya cubiertas y sin ganas de probar nada.


Cuando llega el “algo” (comida en la tarde) ya ha caído el pico y sienten una necesidad de comer otra vez muchos carbohidratos y ¡se los damos! (galletas, pan, mecato, etc.) Y justo en ese momento vuelve a empezar el círculo con inapetencia en la noche para la cena y una necesidad en el desayuno por carbohidratos.


Entonces la pregunta es:


¿Cómo podemos parar este circulo?

Diseñando platos más saludables para nuestros hijos donde la fruta y los vegetales sean protagonistas (así no se los coman) y estén todos los grupos de alimentos.

Evitando ofrecer alimentos que vengan en paquetes, hojaldres, embutidos, jugos, caseros y comerciales, panes y galletas en exceso; Aprende a leer las etiquetas y busca cuales alimentos tiene una alta carga de azúcar y tomar mejores decisiones al momento de hacer el mercado.


Si logramos mantener un metabolismo mas estable y no en picos, mejorará el apetito de nuestro hijo y además estamos ofreciendo alimentos saludables asegurando que lo mucho o poco que coma sea REALMENTE NUTRITIVO.

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